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#GTD4Students (III): A leer se aprende dos veces

Desde pequeña me ha encantado leer. No sólo eso, sino que desde siempre he devorado los libros. Daba igual que fuera una novela que me había dejado una amiga que la antología que nos mandaban de deberes para casa. Era tener un libro entre manos y devorarlo. 

Y al igual que yo entendía esto como normal, entendía como normal que hubiese gente que odiara la lectura. Igual que cada vez que había que dibujar algo para clase yo me acordaba de todos los antepasados del profesor, había gente que temblaba cuando la simple idea de leer algo aparecía en su cabeza. 

Pero hace un par de años entré en la universidad. Cuando estudias una carrera de ciencias sociales (igual supongo con las de humanidades) el 50% de tu día se resume en leer. Ya sea leer a Malinowski, Bourdieu o a Scheper-Hughes, poco tiene que ver con leer a Galdós, J.K Rowling o cualquier otro novelista que se os ocurra.

Me encontré procrastinando leer, preguntándole a mis amigas de la uni si conseguían entender algo del texto que habíamos leído y tardando el doble o el triple en leer de lo que solía tardar yo. 

Pero ya hablábamos de la maravilla de los checklists la semana pasada, así que eso hice. Me gustara o no, me quisiera morir o no después de acabar de leer, me pusé una acción repetitiva de leer a antropólogos, politólogos y sociólogos un poquito todos los días. Si me quedaba sin lecturas obligatorias, empezaba con las opcionales. 

Y poco a poco, según fueron pasando los meses, le fui encontrando el truquillo. Empecé a conectar con los textos. Volvía a pasarme eso de no notar que el tiempo pasaba y a enfrascarme en lecturas que nunca pensé que fueran a gustarme tanto. Y me di cuenta de que a leer se aprende dos veces.

No quiero ponerme pesada y hablar de las maravillas de la lectura, pero es que es inevitable. No sólo nos aporta vocabulario, estructura, nos ayuda a comunicarnos mejor… Sino que muchas veces nos aporta conocimiento tácito. Poco a poco se va creando una red de conocimiento y de ideas, y cada vez lo que leemos nos es menos ajeno que la primera vez que leímos.

Lo que quiero decir es que da igual que nos guste leer de manera natural o no. A leer se aprende de pequeño, pero no se deja de aprender nunca, y esto es aplicable a muchísimas habilidades, ya sea aprender a conducir, a dibujar o incluso a usar GTD. Y como estudiante, ya seas de ciencias, letras, sociales e incluso de artes, leer te da ventaja; es innegable que nos ayuda a avanzar. 

Así que eso, si no te gusta leer, hazme caso. A mi tampoco me gustaba leer ensayo o monografías hace unos meses. Utiliza tu GTD a tu favor; ponte una acción repetitiva y empieza a avanzar en la dirección en la que quieras hacerlo, porque desarrollar cualquier hábito con GTD siempre es un poquito más fácil.

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