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Planificación adaptativa, también en tus rutinas

Desde que volví a empezar las clases mi vida ha sido un poco caótica. Mis horarios hacen que a veces pase 11-12h en la facultad, cada vez voy menos al gimnasio, y mi estantería se va llenando de libros a una velocidad que no concuerda con el tiempo que últimamente tengo para leer.

No me malinterpretéis, no me quejo. La vida de muchos compañeros míos de clase se parece mucho a lo que relato. Y la verdad es que tener un GTD sólido ayuda a mantenerse a flote. Pero me he visto en la necesidad últimamente de hacer algo que no había hecho nunca.

Yo siempre he sido una persona que ha huido de las rutinas. Exceptuando las clases y los compromisos con hora, tendía a ir aprovechando cada momento del día para hacer cosas distintas. Además tiene sentido, la planificación adaptativa parece contraria a hacer siempre lo mismo en el mismo orden.

Pero ahora, muchas de las cosas que tengo que hacer son compromisos con otras personas, y van con hora. Es decir, a las 8.25h mi hermana entra en el instituto, y si quiero verla un rato durante el día, tengo que acercarla en coche por las mañanas. Tengo clase a las 11h todos los días, por lo que tengo siempre dos horas muertas en las que puedo hacer cosas. Las reuniones de la red suelen ser a última hora de la tarde y casi siempre los mismos días. Imparto clases particulares de inglés dos días a la semana (los dos que no tengo clase por la tarde también). El gimnasio está abierto hasta las 22h y si quiero ver a mis padres, en mi casa se cena entre las 20.30 y las 21h.

Después de unas semanas con ese horario, me di cuenta de que los días más productivos solían ser los que estaban predefinidos previamente. Si yo cada vez que dejaba a mi hermana en el instituto, me preguntaba si volverme a casa o irme a la universidad, acababa procrastinando la decisión, dando vueltas y quitándome mucho rato de tiempo productivo.

Me pasaba lo mismo con los días que tengo clases por la tarde. Si cada día me paraba a pensar en si me compensaba irme a mi casa y volver, o quedarme, acababa no aprovechando ninguna de las dos opciones. Cuando un día me quitaban alguna clase, a lo mejor decidía quedarme durmiendo en vez de llevar a mi hermana y eso hacía que mis ciclos de sueño estuvieran manga por hombro una semana. Así que, empecé a tomar decisiones fijas.

Independientemente de que lleve a mi hermana o no, intento despertarme a la misma hora todos los días. Y estar en la universidad alrededor de las 9. Esas dos horas las aprovecho para trabajar o estudiar, igual que los días que me quedo en la universidad hasta tarde. También tengo horarios fijos de gimnasio que intento cumplir, si veo a mis amigos el fin de semana, intento no volver muy tarde y no despertarme más de una 1h-1.30h más tarde de lo habitual.

Es verdad que me siento en la obligación de decir que no planifico. Abro mi sistema cada vez que voy a ponerme a hacer cosas y decido en función de lo que tiene más sentido hacer. Y mis rutinas no son inamovibles, si surgen imprevistos (que lo hacen) si que valoro si tiene sentido cambiar algo. Pero no es la norma.

Al final, la fatiga de decisión es algo que existe. Y cuando tus días se parecen mucho, por lo menos en mi caso, no tenía sentido no tener un plan predefinido. Si no tienes que usar toda tu energía mental en decidir qué hacer, puedes utilizarla en realmente ser creativo y eficiente cuando te pones a hacer las cosas que importan.

Es básicamente lo que predica GTD, si podemos elegir en vez de decidir cada vez que nos ponemos a ejecutar, podemos utilizar toda esa energía mental en lo que sea que hagamos, alcanzando mejores resultados. A más rutina, menos sistema 2.

Por eso es tan útil aplicar la planificación adaptativa, también en tus rutinas. Porque te permite (o al menos me lo permite a mí) ser tu yo más espontáneo cuando más le puedes sacar provecho. 

2 respuestas a «Planificación adaptativa, también en tus rutinas»

Hola Marta, como ya sabes, mi vida ha dado un vuelco importante en estos últimos meses tanto en el plano personal como profesional. Así que este post te lo tomo prestado para aplicar la planificación adaptativa en mis rutinas.
En mi caso, me ocurre lo contrario que a ti: me gustan mis rutinas, porque me permiten sentirme bien cuando las hago, aunque me de todo muuuucha pereza. Pero es cierto que te evita tener que gastar energía de manera innecesaria.
Así que me aplico el cuento, a ver si consigo retomar el gimnasio jajajajajaja…

Un beso,
Laura.

Hola Laura!!

Me alegro de que te haya servido de algo 🙂 Ahora con todo lo que está pasando a lo mejor te es más fácil eso del gimnasio jajaja. Muchísimos besos!!
Marta

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