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Tengo una memoria estupenda, lo olvido absolutamente todo

Hace unos meses tuve la suerte de asistir a la presentación del poemario “Las hormigas no madrugan”, de Bolo. No conocía al poeta y sólo fui porque unos amigos míos habían sido invitados para tocar con su grupo. Pero entre toda la parafernalia de la presentación, Bolo dijo una frase que me pareció brillante: “Tengo una memoria estupenda, lo olvido absolutamente todo”. Después de las risas, continuó diciendo: “la manera de olvidar es apuntarlo todo”. 

Y así, sin más, cuando yo pensaba que había huido del universo GTD que es mi vida, estaba ahí, en un pequeño local de Malasaña, un hombre que ni conocía, poniendo en palabras la filosofía de GTD. 

Como es obvio, lo capturé en el momento, para olvidarlo. Y es que yo me he pasado muchos años peleándome con GTD. Lo usaba, y cuando me caía de la tabla, me convencía a mí  misma de que tenía buena memoria, que yo eso no lo necesitaba. Siempre he acabado volviendo y ahora no lo dejaría de usar por nada. 

Parece que lo bueno de GTD es que no sé te olvide nada, pero para mi es lo contrario, es poder olvidarlo todo. 

Da igual que tengas buena memoria, que sientas que no necesitas un método de organización porque total, para lo que tienes que hacer, no te compensa el esfuerzo que requiere cambiar tus hábitos. 

Vivimos en un mundo ajetreado y muchas veces se nos olvida que también tenemos que hacer esfuerzos por nosotros mismos. A lo mejor tienes a la gente de tu entorno contenta porque te acuerdas de todo, pero merece la pena hacer un esfuerzo, cambiar un par de hábitos, y hacer algo para ti. 

Para poder ir en el coche, que suene una canción en la radio y no te acuerdes de golpe de que no le has comprado ese disco a tu amiga para su cumpleaños. Ir en el autobús y no sentirte estúpida cuando pasas por delante de una cafetería y acordarte de que aún no has comprado el termo que necesitas. 

Por eso GTD es contagioso, por eso las personas que rodean al usuario de GTD acaban usándolo, porque da mucha envidia ver a alguien que sabe desconectar y disfrutar el momento presente. A fin de cuentas, alguien que sabe olvidarse de todo. 

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